jueves, 15 de noviembre de 2018

CONCEPTOS DE CULTURA - POLITICA



REFLEXIÓN SOBRE LOS CONCEPTOS DE CULTURA Y POLÍTICA.

Con  la  noción  de  “cultura  política”  se  ha  abordado  un  conjunto  de Fenómenos, temas y problemas bastante amplio y heterogéneo. Para algunos investigadores, la cultura política tendría que ver con los conocimientos, valores, creencias, sentimientos, predisposiciones y actitudes de los individuos ante la política y los asuntos a ella ligados. Esta visión prioritariamente psicológica de dicha cultura se relaciona, sobre todo, con las disposiciones u orientaciones de los individuos y los  grupos  hacia  los  objetos  políticos,  las  cuales  son  estudiadas  y medidas a través de encuestas o escalas de actitud.

Desde otras perspectivas teóricas y metodológicas, historiadores de la  cultura,  antropólogos  y  psicólogos  sociales  han  empezado  a interesarse en estos años por un conjunto de fenómenos, que también tienen  que  ver  con  la  cultura  política:  los  “imaginarios”  y  las “mentalidades”, las “representaciones sociales” que distintos grupos conforman acerca de la realidad en general, y de la vida política en particular: cómo se perciben mutuamente distintos grupos de la sociedad (militares,  izquierdistas,  sindicalistas,  la  clase  política,  empresarios, los  sectores  populares,  la  burguesía,  jóvenes,  policías,  etc). Algunos analistas se refieren en este sentido a la necesidad de conocer los  imaginarios  y  las  mentalidades  de  múltiples  actores  de  los conflictos  presentes  en  nuestras  sociedades;  ya  sea  para  tenerlos  en cuenta en los procesos de negociación, o para desde la crítica social  estimular  transformaciones  en  las  actitudes  y  valores autoritarios de algunos de estos actores. Las actitudes democráticas o autoritarias estarían relacionadas con la manera en que las personas establecen,  individual  o  colectivamente,  una  posición  abierta  o  una actitud cerrada e intransigente ante el conocimiento humano, ante el problema de la “verdad”.

Uno de los cientistas sociales que ha contribuido a la reflexión sobre la  cultura  política  en  América  Latina,  es  Norbert  Lechner  quien  ha titulado uno de sus trabajos “Los Patios Interiores de la Democracia. Subjetividad  y  política”,  aludiendo  con  esa  idea  de “subjetividad”  al  mundo  cultural  y  valorativo  de  los  sujetos participantes en la vida política. Varios de estos análisis subrayan la pertinencia de una perspectiva que muestre cómo en la organización de la  vida  cotidiana  de  la  gente  (en  el  hogar,  la  relación  de  pareja,  el funcionamiento  interno  de  la  familia)  se  construyen  diariamente modelos de orden, actitudes en torno al ejercicio de la autoridad y a la relación con el poder, formas de obediencia social o de distanciamiento crítico con el poder y con lo establecido.

Para otros analistas, la problemática de la cultura política se vincula íntimamente  con  la  cuestión  de  la  identidad  o  de  las  identidades (nacionales,  posnacionales,  étnicas,  sociales,  regionales,  los cales, sexuales,  de  género,  etc),  en  un  momento  de configuración  de actitudes y contextos posmodernos, que han hecho mucho más visible la diversidad socio-cultural y cada vez menos posible subsumirla en los macro sujetos  clásicos  de  la  emancipación,  el  proletariado  o  el campesinado,  que  han  estallado  como  formas  únicas  y  unívocas  de representación  política  de  la  sociedad,  en  medio  de  la  crisis  y replanteamiento  de  las  grandes  narrativas  de  la  modernidad (“progreso”, “razón”, “revolución”, “vanguardia”, “desarrollo”).

Otra dimensión de los análisis de cultura política que introduce la aproximación  histórica  a  su  configuración  y  crecimiento,  estaría relacionada  con  las  distintas  atmósferas  generacionales,  que  se suceden en el desarrollo de la sensibilidad política colectiva de una nación o de una comunidad (por ejemplo, las de las generaciones de los 60 y 70, o las de los 80 y 90). Éstas constituirían diferentes “climas” o contextos  de  socialización  de  los  jóvenes  crecidos  bajo  esos parámetros  espacio-temporales  y,  por  lo  tanto,  dejarían  herencias diversas en términos de valores e idearios grupales y formas de darle sentido a la vida personal.

En algunos trabajos de historia de la educación, o de sociología de la educación,  se  han  desarrollado  también  perspectivas  que  ven  al sistema  educativo  como  un  componente  básico  o  subsistema  de  la cultura, muy importante para comprender ciertas pautas históricas de socialización política de la población y las especificidades del acceso de  ésta  a  los  valores  de  la  modernidad  (al  libre  examen,  la  idea  de democracia,  la  autonomía  individual,  al  reconocimiento  de  la pluralidad, etc).

En  Colombia,  buena  parte  de  la  reflexión  sobre  nuestra  cultura política se ha centrado en el estudio de las relaciones entre religiosidad católica,  sistema  educativo  e  intolerancia  político-ideológica. Distintos  analistas  han  encontrado  allí  algunos  de  los  factores estimulantes  de  la  tradición  de  intolerancia  ideológica  y  violencia política, característica de la experiencia histórico-cultural colombiana.

Otros  estudiosos  (lingüistas,  semiólogos,  antropólogos)  han entendido  a  la  cultura  política  como  la  simbología  del  poder (emblemas,  himnos,  escudos,  banderas,  colores,  consignas,  mitos fundacionales), los discursos, artificios retóricos o teatrales, desde los cuales se construye o se legitima la autoridad política, o los rituales y ceremonias a través de los cuales se renuevan los vínculos políticos en una sociedad (mítines, manifestaciones, celebraciones).

La  noción  de  cultura política aborda una pluralidad enorme y compleja de fenómenos. El estudio  de  cada  uno  de  ellos  demanda  igualmente  diversas aproximaciones, diferentes confluencias interdisciplinarias, así como distintos  enfoques  metodológicos,  a  las  múltiples  disciplinas  que concurren  al  estudio  de  la  cultura  política  o  las  culturas  políticas: historia  de  la  cultura,  sociología  política,  semiología,  antropología política, psicología social, ciencia política, lingüística y los estudios de comunicación de masas.


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