INTRODUCCIÓN
Las revoluciones sociales no
las hacen los individuos, las “personalidades”, por muy brillantes o heroicas
que ellas sean. Las revoluciones sociales las hacen las masas populares. Sin la
participación de las grandes masas no hay revolución. Es por ello que una de
las tareas más urgentes del momento es que los trabajadores se eduquen, que se
capaciten para responder a las nuevas responsabilidades que surgen del proceso
revolucionario que vive nuestro país. Si queremos transformar nuestra sociedad
en una nueva sociedad, tenemos que ser capaces, por una parte, de comprender
cuáles son las características fundamentales de ella en la actualidad: su
carácter capitalista o capitalista dependiente, el papel que juega en ella el
capital extranjero y, por otra parte, saber con qué fuerzas sociales cuenta la
clase obrera para luchar contra esta situación: ¿con una parte de la burguesía,
con la pequeña burguesía, con los campesinos en general o solo con los
campesinos pobres, con los desempleados y subempleados? Además, debemos conocer
a través de qué proceso histórico se pudo llegar a la actual situación de las
fuerzas populares, ya que éste sólo ha sido el resultado final de un largo
período de lucha de clases en la que nuestra tierra fue bañada por la sangre de
obreros, campesinos y estudiantes. Pero para poder responder a todas estas
preguntas que nos plantea nuestra realidad y estar preparados para resolver
otras que surgirán a medida que se desarrolla el proceso, necesitamos un
conocimiento previo: un conocimiento que nos sirva de instrumento para analizar
la realidad y guiar nuestra acción. Este conocimiento es el Materialismo
Histórico, que es el conjunto de conocimiento científico acerca de la sociedad.
Por medio de él sabemos qué es lo que determina la organización y el
funcionamiento de la sociedad y por qué se produce el cambio de un tipo de
sociedad a otro; es decir, conocemos sus leyes fundamentales. Es el
conocimiento científico de cualquier realidad lo que permite actuar sobre ella
y transformarla. Así, por ejemplo, el médico, para poder sanar a sus enfermos,
necesita tener un conocimiento previo acerca de las enfermedades: cómo se
producen, cómo se manifiestan y cómo se tratan, es decir, las leyes generales
de la medicina. Este conocimiento es el instrumento teórico que él usa para
hacer el análisis de un enfermo en particular, llegar a un diagnóstico y hacer
un tratamiento que transforme a ese enfermo en un hombre sano. Lo mismo ocurre
con la realidad social: para poder transformar una sociedad determinada tenemos
que hacer un análisis de esa realidad que nos permita actuar sobre ella. El
instrumento teórico que usamos en este caso es el conocimiento científico de la
sociedad o Materialismo Histórico.
EL SOCIALISMO: UNA UTOPÍA
ANTES DE MARX
Marx no fue el primero en
pensar en una sociedad comunista. Antes de él hubo escritores que, haciendo una
crítica de la sociedad en que vivían, llegaron a proponer soluciones de tipo
socialista y aun comunista. Todos ellos deseaban una sociedad en que no hubiera
antagonismo de clases, es decir, en que no existieran grupos sociales que
tuvieran el monopolio de algún sector fundamental de la actividad social.
Donde se anunció la
“planificación centralizada” de la producción, una “sociedad mundial” en que el
poder estuviera en manos de los hombres de ciencia y de los dirigentes de la
economía, se habló de la sociedad del futuro como una “federación de comunidades
con gobierno propio.
Se propuso eliminar la
separación entre trabajo intelectual y manual; entre el trabajo industrial y
agrícola. Pero muchas veces esto se hizo proponiendo soluciones que chocaban
con el desarrollo natural de las fuerzas productivas .Se rechazó, por ejemplo,
la producción mecanizada.
Se pensó en la transformación
del trabajo en una actividad voluntaria que fuera un placer para cada individuo
y de unir la enseñanza del trabajo productivo y se proclamó que la liberación
de la mujer era necesaria para cualquier liberación en general, así se inventaron
y organizaron guarderías infantiles.
El comunismo utópico propuso
también la distribución de los productos según las necesidades. En la “Utopía”
de Tomás Moro, cada uno recibe de los almacenes sociales “todo lo que
necesita”, Pero ¿por qué estos pensadores, que tenían tantas ideas buenas, no pudieron
construir las sociedades con las que ellos soñaban? Porque en la época en que
ellos vivían no existía un capitalismo avanzado, todavía no se manifestaban en
forma muy clara sus contradicciones, todavía no se habían producido las grandes
concentraciones proletarias en los centros industriales.
Todos estos pensadores
deseaban una sociedad más justa, pero no podían darse cuenta, en ese momento,
de cuál era la clase social que iba a liberar al pueblo de todos los males
producidos por el capitalismo. Ellos no consideraron, en sus modelos de
sociedad, la resistencia que podían oponer las clases dominantes. Tampoco se
formaron una idea correcta del papel que tiene el Estado en las sociedades de
clase. No pensaron, por lo tanto, que el aparato de Estado burgués, al servicio
de las clases dominantes, iba a ser usado por estas clases para oponerse a la
implantación de una sociedad gobernada desde su propia base.
Por último, el punto central
de sus debilidades fue el método que pensaban usar para implantar la sociedad
ideal: simplemente por medio de la propaganda o de una serie de decretos. La
lucha de clases estaba ausente de sus pensamientos. Creían más bien en la
bondad natural del hombre, en la posibilidad de llegar a arreglos amistosos
entre los intereses antagónicos de los diferentes grupos de la sociedad.
DEL SOCIALISMO UTÓPICO AL
SOCIALISMO CIENTÍFICO.
Marx, junto a Engels, fue el
primer pensador que no se limitó a “desear” una sociedad nueva y justa, donde
desapareciera la explotación del hombre por el hombre. Realizó un estudio a
fondo del régimen capitalista, de sus leyes de funcionamiento y de la lucha de
clases que éste produce. Por ello fue capaz de mostrar cuáles eran los
mecanismos y cuál era la clase social que iba a poder destruir el sistema capitalista
e implantar el nuevo sistema social con el que muchos habían soñado sin ser
capaces de indicar cómo llegar a realizarlo.
Marx y Engels, por medio de
este estudio científico de la sociedad, descubrieron la contradicción
fundamental del sistema capitalista: la contradicción entre el carácter cada
vez más social de las fuerzas productivas y la propiedad privada cada vez más
concentrada de los medios de producción, es esta contradicción la que explica
el rápido desarrollo del sistema capitalista en sus comienzos. Sin embargo,
este motor del desarrolla capitalista llega a transformarse en su propio freno
en un momento determinado de su desarrollo. La propiedad privada de los medios
de producción era en un comienzo “una camisa adecuada” al desarrollo que tenían
entonces las fuerzas productivas. Pero, al crecer éstas, la propiedad privada
se transforma en una “camisa demasiado estrecha” que frena su desarrollo. Por
eso, es necesario deshacerse de este freno, es decir, de la propiedad privada
de los medios de producción, para poder adquirir la libertad de movimientos que
permita planificar la producción al servicio de la sociedad. A medida que se desarrolla la contradicción
entre la socialización de las fuerzas productivas y la propiedad privada de los
medios de producción, se desarrolla también la contradicción entre el
proletariado y la burguesía, es decir, entre autores de la producción social y
los acaparadores de sus frutos debido a que son los propietarios de los medios
de producción.
La creciente concentración de
los medios de producción en un número cada vez más pequeño de capitalistas
aumenta la masa de los desposeídos, de los que tienen que vender su fuerza de
trabajo para poder sobrevivir. Pero, con el desarrollo del sistema, la clase
obrera no sólo crece, sino que va concentrándose cada vez más en las zonas
industriales, esto ayuda a que los obreros adquieran conciencia de clase, es
decir, que se vean a sí mismos como una clase social explotada por el sistema:
que crea las riquezas qué van a parar a los bolsillos de los capitalistas y
está sometida al control capitalista dentro de la fábrica. Además, la
socialización del trabajo dentro de la fábrica crea hábitos de organización, de
disciplina y solidaridad, que ayudan a que esta clase se de una organización
que le permita destruir el sistema de explotación al que está sometida. Por eso
Marx, en el Manifiesto Comunista, dice que el sistema capitalista “produce a
sus propios sepultureros”.
Marx y Engels llegaron, por lo
tanto, a plantear que “el modo capitalista de producción, al convertir más y
más en proletarios a la inmensa mayoría de los individuos de cada país, crea él
mismo la fuerza que, para librarse de la explotación, está obligada a hacer la
revolución”. Además, este sistema hace que el Estado capitalista pase a ser el
propietario de grandes medios socializados de producción, como son el
transporte, la energía eléctrica, etc., porque ellos no producen suficientes
ganancias en manos privadas. Al verse obligado a hacer esto, el propio sistema
señala ya por sí mismo el camino por el que esa revolución va a producirse.
El proletariado toma en sus
manos el poder del Estado y comienza a convertir todos los medios de producción
en propiedad del Estado proletario.
La revolución social que pone
fin al capitalismo es, por lo tanto, una revolución proletaria. Ella ha sido
llamada también revolución socialista porque su objetivo es construir una nueva
sociedad en la que los medios de producción sean de propiedad social.
- Pero ¿qué diferencia existe
entonces entre socialismo y comunismo?
SOCIALISMO Y COMUNISMO: ETAPA
INFERIOR Y SUPERIOR DE UN MISMO MODO DE PRODUCCIÓN
Los términos socialismo y
comunismo se usan con poca precisión entre los propios seguidores de Marx, y
por eso estos conceptos tienden a confundirse.
La sociedad que se quiere
edificar en reemplazo de la sociedad capitalista no puede ser construida de un
día para otro y que si la llamamos “sociedad comunista” debemos distinguir en
ella dos etapas: una etapa inferior, en la cual se conservan muchos rasgos de
la sociedad capitalista, y una etapa superior, donde se logra poner totalmente
en práctica los principios de la nueva sociedad.
La etapa inferior ha sido
denominada por Lenin socialismo, utilizando el término comunismo para referirse
exclusivamente a la fase superior. Ahora
bien, tanto la etapa inferior como la etapa superior son dos períodos de un
mismo modo de, producción: el modo de producción comunista, caracterizado
fundamentalmente por la propiedad social de los medios de producción.
También se presentan dos
etapas en el modo de producción capitalista, donde la etapa inferior es de la
manufactura y la etapa superior es la de la gran industria, basadas ambas en la
propiedad privada capitalista de los medios de producción.
Por último, antes de pasar a
examinar las características de cada una de estas etapas, es importante señalar
que el socialismo es un período transformaciones revolucionarias para
establecer el comunismo propiamente tal y se caracteriza desde el punto de
vista político por la existencia de un tipo especial de Estado: la dictadura
del proletariado.
LA DICTADURA DEL PROLETARIADO
NECESIDAD
DE CONSTRUIR UN ESTADO PROLETARIO.
El Estado no es un aparato
neutral, al servicio de toda la sociedad, como pretenden hacernos creer los
capitalistas. El Estado ha servido siempre a los intereses de quienes han
tenido el poder económico. Los gobiernos capitalistas utilizan frecuentemente a
las fuerzas armadas y a la policía para reprimir a los trabajadores cuando sus
luchas ponen en peligro su sistema de dominación: allí están como mudos
testigos las numerosas masacres en las que la clase obrera ha derramado su
sangre. Por otra parte, no existe una justicia igual para todos. Existe la ley
del pobre y la ley del rico. Si un pobre mata a otro, aunque sea por razones de
hambre y miseria, es condenado a largos años de prisión; si un rico mata a
otro, habitualmente logra acallar con dinero el proceso, y si es juzgado, el
castigo es muy pequeño y, por lo general, lo dejan en libertad bajo fianza. Si
un terrateniente roba tierras a los campesinos o indígenas, pasan años si que
la justicia hagan nada por devolverlas. Si los campesinos o indígenas recuperan
la tierra que les ha sido robada, interviene la policía para poner orden, es
decir, para impedir que los intereses de los terratenientes se vean
perjudicados.
El Estado capitalista, que
dice ser el Estado más democrático del mundo, es de hecho una democracia para
una minoría. Democracia para que a unos pocos tengan grandes palacios en distintos
lugares del país, autos enormes, viajes al extranjero, mientras que sectores
importantes del pueblo viven poblaciones marginales y deben caminar kilómetros
para llegar a sus trabajos porque no tienen dinero para el transporte
colectivo. Democracia para que una minoría pueda educar a sus hijos hasta
llegar a ser profesionales, mientras que hay niños que ni siquiera pueden ir a
la escuela primaria. Democracia para que unos pocos puedan dar públicamente sus
opiniones, porque tienen dinero suficiente para pagar programas de radio, de
televisión, mientras que la voz de la mayoría, no tiene ni influencia ni
dinero, no se escucha. Democracia, para que una minoría pueda vivir sin
trabajar, mientras la mayoría debe aceptar cualquier trabajo para no morirse de
hambre.
Se trata una democracia muy
limitada porque el pueblo debe someterse a las decisiones que en todos los
aspectos toma una pequeña minoría: los capitalistas. Se trata de una democracia
para esta clase social, pero una dictadura para el pueblo, ya que todo lo que
ponga en peligro a esta minoría es reprimido usando todos los medios
disponibles, incluso la fuerza física.
Por eso, porque el Estado
capitalista defiende los intereses de una clase contra los intereses del
pueblo, éste, si quiere librarse de la explotación, si quiere lograr una
verdadera libertad y democracia, si quiere poner los medios de producción a su
servicio, debe destruir el Estado capitalista y construir un nuevo Estado: un
Estado proletario.
CÓMO
ESTÁ CONSTITUIDO Y CÓMO FUNCIONA EL ESTADO PROLETARIO.
Este Estado debe estar
dirigido por la vanguardia del proletariado y estar formado por todo el pueblo
que toma directamente en sus manos el poder del Estado, pasando a constituir él
mismo las instituciones de ese poder. “Necesitamos un Estado, pero no como el
que necesita la burguesía, con los órganos del poder - en forma de policía,
ejército, burocracia- separados del pueblo y en contra de él”
Esa maquinaria del Estado ya
hecha, que le ha servido a la burguesía para sus propios fines, es reemplazada
por otra que sirve al proletariado y cuyas instituciones están fundidas por el
pueblo mismo. Es él quien pasa ahora a ejercer estas funciones en forma directa
y en condiciones de imponerlas por la fuerza contra la burguesía al no existir
la separación entre el ejército permanente y el pueblo armado. El poder
generalizado del pueblo en todos los aspectos de la vida social es lo único que
puede impedir que la minoría, aún poderosa, tome nuevamente el poder durante
este período en que el proletariado va creando las condiciones que harán
desaparecer definitivamente a la burguesía como clase. A este nuevo tipo de
Estado, que se establece después de la toma del poder por el proletariado, es
lo que se llama dictadura del proletariado.
LA
DICTADURA DEL PROLETARIADO NO ES LA NEGACIÓN DE LA DEMOCRACIA
Si preguntamos, ¿qué se
entiende por dictadura?, la mayor parte de la gente nos responderá que se trata
de un régimen político en el que desaparecen la democracia y la libertad, es
decir, que se trata de una tiranía. Pero
para el marxismo la dictadura tiene un sentido distinto al que se le da
comúnmente. Sabemos que la sociedad está constituida por diferentes clases
sociales, y que entre éstas unas han explotado a las otras, ejerciendo sobre
ellas todo su poder económico, político e ideológico.
Lo que interesa al marxismo
frente al problema de la dictadura, es preguntar: ¿a qué clase se pretende
someter? ¿Cuál es la clase que, como clase, debe finalmente desaparecer? La dictadura del proletariado es la “organización
centralizada de la fuerza” contra la escasa minoría, que mientras estuvo en el
poder utilizó todos los mecanismos que tuvo a su alcance para explotar y
oprimir al pueblo.
Es la dictadura ejercida por
los trabajadores y explotados para aplastar la resistencia de los explotadores.
La dictadura del proletariado, según Lenin, une la dictadura con la democracia.
La dictadura contra la burguesía, es decir, contra la minoría de la población,
y la democracia, es decir, la participación general y en igualdad de derechos
de toda la masa de la población en todos los asuntos estatales y en todos los
complejos problemas que implica la destrucción del capitalismo.
La democracia proletaria es,
por lo tanto, una democracia mucho más amplia y más perfecta que la democracia
burguesa. Pero, para serlo, debe someter a las clases hasta entonces
dominantes. Sin destruir el poder económico y político e ideológico de estas
clases no pueden existir bienestar y democracia para el pueblo. El marxismo
afirma esto porque reconoce la existencia de intereses antagónicos entre los
grupos de la sociedad, y por eso no cae en la ilusión de creer que estos grupos
puedan darse la mano para marchar juntos hacia la nueva sociedad.
Sólo si la clase dominante
estuviera dispuesta a abandonar voluntariamente sus privilegios, la dictadura
del proletariado no sería necesaria, ahora bien, aunque las formas de los
Estados burgueses son extraordinariamente diversas (y van: desde el régimen
democrático parlamentario a la dictadura militar), su esencia es siempre la
misma: una dictadura de la burguesía; de la misma manera, la transición del
capitalismo al comunismo puede darse con una enorme diversidad de formas
políticas, pero con una esencia fundamental: la dictadura del proletariado.
Por ejemplo, en determinadas
formas de dictadura del proletariado se puede mantener la participación
electoral de la burguesía.
¿QUÉ
HACE NECESARIA LA DICTADURA DEL PROLETARIADO DURANTE EL SOCIALISMO?
Si el proletariado llega al
poder y logra expropiar en un breve plazo a los grandes capitalistas, ¿por qué
se hace necesario establecer un régimen de dictadura del proletariado? Porque
la burguesía usa las ventajas que aún conserva sobre el proletariado para
oponerse violentamente al nuevo poder. Estas ventajas les crean esperanzas en
la vuelta al capitalismo que se transforman en tentativas concretas de
imponerlo nuevamente.
Históricamente los
explotadores siempre han opuesto una resistencia prolongada y desesperada por
imponer de nuevo un régimen que defienda sus intereses.
Ellos pierden sus fábricas y
sus tierras, pero les queda mucho dinero (la mayor parte de éste colocado en
bancos extranjeros). Quedan en su poder durante algún tiempo numerosos bienes.
Tienen muchas relaciones, la mayoría de las cuales pasan a formar parte del
nuevo régimen en sus primeros pasos. Sus hábitos de organización y de
dirección, el conocimiento de los secretos de la administración y su educación
generalmente muy avanzada les dan una gran fuerza. Mantienen lazos estrechos
con el personal técnico de alta jerarquía, el que lleva una vida burguesa y
piensa con ideas burguesas. Tienen generalmente una experiencia superior en el
arte militar. No menos importantes son sus relaciones internacionales.
El internacionalismo de la
burguesía se fortalece cada día más. Por otra parte, a través de todo este
poder que todavía tienen en sus manos, y usando especialmente su influencia
ideológica de siglos, pueden conquistar para sus posiciones a las masas
explotadas menos desarrolladas.
Por todas estas razones, los
explotadores conservan durante largos años ventajas reales sobre los
explotados. Si esta clase y sus aliados aceptaran que ya no tienen ningún papel
histórico que jugar, si abandonaran voluntariamente sus privilegios, la
presión, el sometimiento, es decir, la violencia contra ellos estaría de más.
LA
DICTADURA DEL PROLETARIADO NO CONSISTE SÓLO NI PRINCIPALMENTE EN LA VIOLENCIA.
Las tareas de la dictadura del
proletariado no son sólo tareas destructivas, tareas represivas. Su
característica principal no es la violencia. Lo principal está en la
organización y disciplina de la clase obrera, como grupo de la sociedad que
dirige al resto de los trabajadores en la construcción de la nueva sociedad.
El objetivo del proletariado
es destruir las bases sobre las cuales descansa la explotación del hombre por
el hombre, convertir a todos los miembros de la sociedad en trabajadores,
suprimir la división de la sociedad en clases y establecer las nuevas
relaciones de colaboración y solidaridad entre los hombres, para ello es
necesario emprender la tarea de reorganizar toda la economía, cosa que no es
fácil, que no se logra de un día para otro. Además, no es sólo a nivel
económico donde deben producirse cambios fundamentales: éstos deben abarcar
todos los aspectos de la vida. Una tarea constante es combatir la enorme fuerza
de las costumbres heredadas de la sociedad capitalista.
Para realizar estas tareas, el
proletariado debe esforzarse por agrupar junto a él al mayor número de
personas, dirigiendo correctamente este proceso, evitando caer en métodos
burocráticos, tomando en cuenta siempre el interés inmediato de las masas, el
proletariado logrará cada vez más el compromiso de la mayoría de los
trabajadores para avanzar en la construcción de la nueva sociedad.
LA
DICTADURA DEL PROLETARIADO: UNO DE LOS PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DEL MARXISMO
Después de este desarrollo,
podemos entender mejor por qué una de las afirmaciones centrales del marxismo
es que para suprimir las clases sociales, para llegar a la sociedad sin clases,
a la sociedad comunista, es necesario pasar por un período de transición
política caracterizado por la dictadura del proletariado. Lo más importante de
la doctrina de Marx no es la lucha de clases, la que, según el propio autor, ya
había sido descubierta antes por pensadores burgueses.
Es por ello que Lenin afirmaba
que quien reconoce solamente la lucha de clases no es aún marxista, puede
mantenerse todavía dentro del pensamiento burgués y de la política burguesa.
Suponer que el marxismo es sólo la doctrina de la lucha de clases es limitarlo,
reducirlo a algo que la burguesía puede aceptar. Marxista sólo es el que
partiendo de la lucha de clases acepta la necesidad de la dictadura de la
proletaria. La aceptación o el rechazo de la dictadura del proletariado permiten
establecer una línea de demarcación entre las concepciones marxistas,
proletarias y las concepciones pequeñas burguesas, reformistas.
EL SOCIALISMO Y “TRANSICIÓN AL
SOCIALISMO”
El socialismo es la etapa de
desarrollo social que comienza con el triunfo de la revolución proletaria. Se
trata de una etapa que viene directamente del capitalismo y durante la cual se
ajustan y transforman los elementos heredados de este sistema. Durante esta
etapa van desapareciendo los elementos negativos y se van fortaleciendo los
elementos que conducen al comunismo, a la etapa de la sociedad en la que
desaparecen las clases sociales y el Estado como mecanismo de represión. Debido
al carácter transitorio de esta etapa, se la suele llamar también transición al
socialismo; sin embargo, siguiendo las reflexiones de Marx y Lenin, en ese caso
nos parecería más correcto hablar de transición al comunismo. Las
características fundamentales del socialismo son: la dictadura del
proletariado, en lo político, y la propiedad social de los medios de producción
más importantes junto a la planificación de la producción social, en lo
económico.
LA PROPIEDAD SOCIAL DE LOS
MEDIOS DE PRODUCCIÓN
- ¿Qué se entiende por
propiedad social de los medios de producción?
Los principales medios de
producción (las grandes fábricas, minas y tierras) dejan de pertenecer a un
grupo pequeño de personas: los capitalistas, para pasar a pertenecer a todo el
pueblo.
El marxismo no plantea la
supresión de la propiedad privada de los medios de consumo, es decir, de la
vestimenta, de los alimentos diarios, de la casa donde se vive, etc. La
propiedad personal de estos bienes de subsistencia no es una fuente de poder
social sobre los hombres. En cambio, sí lo es la propiedad privada de los
medios de producción: ella es la base de la explotación del hombre por el
hombre.
- ¿De qué manera los medios de
producción pasan a pertenecer a todo el pueblo?
A través del Estado. Es el
Estado proletario, es decir, un nuevo tipo de Estado manejado por la clase
obrera, el que toma posesión de estos bienes para hacer que los frutos que se
obtengan con ellos, en lugar de ir a parar al bolsillo de unos pocos
privilegiados, sean destinados a beneficiar a todo el pueblo. Durante toda esta
etapa existe una cierta contradicción entre la propiedad social de los medios
de producción y el control incompleto que tienen sobre estos medios de
producción los propios trabajadores. Ellos no pueden llegar, de un día para
otro, a dirigir efectivamente las empresas en que trabajan, y mucho menos
pueden dirigir la economía a nivel regional y nacional. Una de las
características de esta etapa es el esfuerzo por hacer desaparecer esta
contradicción a través de un gran programa de educación para capacitar a los
trabajadores frente a sus nuevas tareas y a través de la propia experiencia
práctica de las masas al ejercer el poder desde la base.
LA PLANIFICACIÓN ECONÓMICA Y
EL DESAROLLO DE LAS FUERZAS PRODUCTIVAS
El paso de los medios de
producción a manos del Estado proletario permite planificar la economía en la
forma más racional posible para ponerla al servicio del pueblo. Sólo si el
Estado es el propietario de los medios de producción, es decir, sólo si es él
quien puede disponer de ellos y de sus frutos, es posible dirigir la producción
hacia fines sociales.
Cuando la propiedad de las
empresas está en manos de particulares, aunque se trate de un colectivo de
trabajadores, éstos tratarán de obtener el máximo de utilidades para su grupo,
lo que generalmente no está de acuerdo con el interés general de la población.
Ahora bien, para que la
planificación económica funcione no basta que el Estado pueda disponer de los
medios de producción y de sus frutos. Es necesario que el plan esté basado en
gran cantidad de información que venga desde los mismos centros de trabajo,
para recoger así las opiniones de los trabajadores, que son los que llevarán
adelante el plan. Sin la real participación de las bases para hacer y controlar
el plan, se pueden cometer muchos errores.
Si se planifica correctamente
la economía, el socialismo se caracteriza por un extraordinario crecimiento de
las fuerzas productivas, liberadas ahora de las trabas que les imponían las
relaciones de producción capitalista. Se avanza así desde un sistema donde
reina la escasez a un sistema donde reina la abundancia.
EL PRINCIPIO: “A CADA UNO
SEGÚN SU TRABAJO”
Uno de los principios del
socialismo es que todos deben trabajar. En esta etapa desaparecen
definitivamente los parásitos, las personas que antes vivían del trabajo de
otros. En esta nueva sociedad “el que no trabaja no come”. Sin embargo, a pesar
de que se pone fin a las clases explotadas, a los que viven de trabajo ajeno,
todavía no desaparecen todas las desigualdades sociales.
Otro de los principios que
rigen a esta sociedad es el que afirma que “a igual cantidad de trabajo, igual
cantidad de producto”, o, lo que viene a ser lo mismo, “a cada uno según su trabajo”.
- ¿Por qué implica esto
desigualdad social?
Porque a cada trabajador se le
paga según su rendimiento. Y sin duda rinde más el trabajo de un obrero
especializado que el de un obrero no especializado; el de un trabajador
inteligente que el de uno menos inteligente; el de un trabajador sano
físicamente que el de un trabajador físicamente débil.
La mayor parte de estas
diferencias son una herencia del sistema capitalista. No todos los trabajadores
tuvieron las mismas posibilidades para especializarse. No todos los
trabajadores pudieron alimentarse bien durante el régimen capitalista.
- ¿Qué resultado da esto en la
práctica?
Aunque todos deben trabajar en
el socialismo, no todos reciben el mismo salario. Se mantienen así las
“diferencias de riquezas”, porque se distribuyen según el trabajo y no según
las necesidades. Lo propio de esta etapa de desarrollo social es la existencia
de estas desigualdades, pero, al mismo tiempo, la tendencia a que éstas vayan
desapareciendo hasta llegar a eliminarse definitivamente en el comunismo. Uno
de los signos más importantes que señalan hasta qué punto se avanza en la
construcción de la nueva sociedad es la medida en que estas desigualdades se
hacen cada vez menores.
- Pero ¿por qué no se puede
establecer inmediatamente un régimen en que cada uno reciba de acuerdo a lo que
necesita?
Porque para ello se necesita
un inmenso desarrollo de las fuerzas productivas, de modo que la riqueza social
sea tan grande que permita satisfacer las necesidades básicas de todos los
hombres.
Mientras haya escasez de
productos no se podrá entregar a cada hombre todo lo que necesita para vivir en
un completo bienestar. Por otra parte,
no se puede pensar que de un momento a otro los hombres vayan a trabajar
teniendo en cuenta los intereses de la comunidad y vayan a tomar de ella sólo
lo que necesitan para vivir, teniendo en cuenta las necesidades de los demás.
Una de las mayores
dificultades de la construcción de la nueva sociedad es que ésta no se edifica
con “hombres con las mejores intenciones”, criados en invernadero, sino con
hombres que han nacido en el capitalismo y que han sido corrompidos por ese
sistema.
Lenin decía al respecto que el
obrero nunca ha estado separado de la vieja sociedad por “una muralla china”.
En él queda mucho de la manera de pensar de la sociedad capitalista. Los
obreros edifican la nueva sociedad sin haberse transformado todavía en hombres
nuevos que estén limpios del barro del viejo mundo. Ellos siguen por un tiempo
metidos hasta las rodillas en este barro.
Lo único que cabe es soñar con
limpiarse de este fango, pero sería la mayor de las utopías creer que esto
puede lograrse inmediatamente. Eso sería una utopía que en la práctica pondría
al comunismo en el cielo y no en la tierra. No, no es así como comenzamos a
organizar el socialismo. Lo comenzamos colocándonos en el terreno de la
sociedad capitalista, luchando contra todas las debilidades y deficiencias que
sufren también los trabajadores y que empujan al proletariado hacia abajo.
En esta lucha hay numerosos
viejos hábitos y costumbres separatistas, tan características en los pequeños
propietarios que se guían por el antiguo lema: “Cada uno para sí y Dios para
todos”
Teniendo en cuenta este hecho,
Lenin, que era un dirigente político que tenía los pies bien pues tos en la
tierra, nunca pensó que había que eliminar de un día para otro los estímulos
materiales para lograr un aumento de la producción. Consideraba que, esta
recompensa indirecta era necesaria para cumplir con las metas finales de esta
sociedad. Tampoco dejaba de dar importancia a la emulación socialista para
impulsar a las masas a la acción y lograr aumentar la productividad del trabajo.
Pero, al mismo tiempo, Lenin hacía notar el inmenso valor que tenía el trabajo
voluntario que los trabajadores hacían en los llamados “sábados rojos”, porque
veía en eso “un principio real del comunismo”.
Sin embargo, es muy importante
no confundir la vanguardia de un movimiento con la masa que forma parte de
éste. La vanguardia debe ser capaz de darse cuenta de cuáles son los intereses
inmediatos de esa masa y conducirla, a partir de allí, a las metas superiores.
Por ejemplo, si los obreros
están acostumbrados a rendir en el trabajo cuando son estimulados por premios
materiales, no se les puede exigir de un día para otro -cuando la empresa pasa
a ser propiedad social- que renuncien al estímulo económico “porque ahora están
trabajando para todo el pueblo”. Pero ello no implica que la vanguardia, los
dirigentes, dejen de luchar por convencer a la masa de la verdad de estos
ideales. Ellos deben, por el contrario, demostrar con el ejemplo su propio
convencimiento y, trabajando más duro que nadie, renunciar a estos estímulos.
LA DIVISIÓN ENTRE TRABAJO
MANUAL E INTELECTUAL
Por otra parte, las
diferencias no pueden desaparecer mientras exista la división entre el trabajo
manual y el trabajo intelectual; es decir, mientras un grupo minoritario de
personas, por la educación que ha recibido, pueda dedicarse a tareas puramente
intelectuales, mientras la gran mayoría dedica su tiempo a la producción
material.
Estas diferencias se irán
superando a medida que todos los trabajadores vayan logrando una educación
completa y en la medida en que se combine el trabajo productivo material con
las tareas de tipo intelectual. Una forma para conseguir esto es combinar la
enseñanza escolar con el trabajo productivo. Otra forma es hacer que quienes
cumplen tareas de tipo intelectual, como son las tareas de dirección o
administración de algún organismo, realicen un trabajo productivo durante
algunos meses al año.
LAS CLASES SOCIALES EN EL
SOCIALISMO
Por último, las diferencias no
podrán desaparecer mientras no desaparezcan las clases sociales.
- Pero ¿acaso el socialismo no
termina con los explotadores y, por lo tanto, con las clases sociales?
En el socialismo la clase
explotadora desaparece por completo desde el punto de vista de su poder
económico, pero siguen existiendo otros grupos y clases sociales, especialmente
la pequeña burguesía agraria y urbana, que van desapareciendo poco a poco.
La clase explotadora se
esfuerza por ganarse a estos sectores sociales, para tratar de recupera el
poder. Ello se facilita por el hecho de que mientras no desaparezca la
influencia ideológica de largos años de capitalismo, esta ideología puede
penetrar en las clases todavía existentes, incluso en el proletariado. Se
produce así en este período una dura lucha ideológica entre posiciones de clase
burguesa y posiciones de clase proletaria.
Por estas razones y por las
que vimos en la primera parte de este Cuaderno, la lucha de clases no
desaparece durante el socialismo y, por el contrario, tiende a veces a intensificarse.
EL COMUNISMO: CONDICIONES
NECESARIAS PARA LA IMPLANTACIÓN DEL COMUNISMO
El comunismo es la etapa
superior del modo de producción que comienza con la toma del poder político por
el proletariado.
Debido a que estamos muy lejos
todavía de esa nueva sociedad, no podemos precisar en forma rigurosa y
científica todas sus características. Pero, gracias al conocimiento de las
leyes que rigen el desarrollo de las sociedades y a la experiencia de sesenta
años de socialismo, podemos prever sus grandes líneas.
En primer lugar, se requiere
que la escasez de medios de consumo sea reemplazada por la abundancia de ellos.
Esto se puede lograr porque ya en la etapa anterior todos los medios de
producción habían pasado a ser propiedad social. Ello permite la planificación
total de la economía y la introducción de la ciencia y la tecnología en todas
las ramas de la producción social.
De esta manera, las fuerzas
productivas pueden alcanzar un gran desarrollo, aumentando nuevamente la
cantidad de bienes de consumo popular. Esto permite satisfacer las necesidades
de todos los miembros de la sociedad. Pero este dominio absoluto de las fuerzas
sociales y productivas podrá beneficiar a todos los hombres si se cumple una
segunda condición: el triunfo del comunismo a nivel mundial, destruyendo el
capitalismo imperialista en todos los países. El comunismo no podrá existir
sólo en algunos “países comunistas”
El desarrollo actual de la
economía, de las comunicaciones y de las contradicciones entre los países lo
impiden. Por ejemplo, muchos recursos que podrían destinarse a mejorar las
condiciones de vida del hombre deben destinarse a mantener y equipar a un
ejército permanente para defenderse de un posible ataque de los países
imperialistas, sólo cuando estas condiciones se cumplan plenamente podrá
existir el comunismo, y sólo entonces se dejará atrás para siempre el “reino de
la necesidad” para entrar en el “reino de la libertad”
Veamos ahora, después de estas
advertencias, las características generales de esta etapa superior de la
sociedad comunista.
LAS RELACIONES DE PRODUCCIÓN
COMUNISTA
Durante esta fase de la
sociedad ya no existen medios de producción en manos de sectores privados,
todos estos bienes han pasado a ser propiedad social. No existen las clases
sociales. Por otra parte, desaparece en ella la contradicción entre la
propiedad social y un control incompleto de la producción por parte de los
trabajadores.
Esta situación se fue
superando en el socialismo por medio de la práctica y la educación de los
trabajadores en la administración de las empresas. En el comunismo ellos
dirigen realmente las empresas y los organismos regionales y nacionales en que
se planifican la economía y los otros aspectos de la vida social.
El desarrollo de las
relaciones de producción comunista: las relaciones de colaboración recíproca,
crean una nueva forma de vida y una nueva visión del mundo que permite a los
hombres desarrollarse personalmente en el trabajo y a la vez contribuir al
desarrollo de la sociedad en su conjunto. Los intereses individuales pasan a
ser inmediatamente intereses sociales al no existir ya las causas que generan
antagonismos entre los hombres.
EL NUEVO CARÁCTER DEL TRABAJO
El trabajo en la sociedad
comunista avanzada deja de ser un medio de subsistencia y se transforma en un
medio para poner en práctica la imaginación, la capacidad de creación y la
iniciativa de todos los hombres. Al no estar obligados a trabajar para
satisfacer sus necesidades, los hombres realizan esta actividad impulsados por
su interés de descubrir sus propias posibilidades. El trabajo no se realiza,
entonces, para recibir un salario, sino que es la manera como los individuos
logran desarrollarse personalmente y sumarse al enriquecimiento material y
social del conjunto de la sociedad.
- Pero ¿qué condiciones se
necesitan para que esto sea posible?
DIRIGIR EL DESARROLLO DE LAS
FUERZAS PRODUCTIVAS PARA LIBERAR AL HOMBRE DEL ESFUERZO DEL TRABAJO INDIVIDUAL
PARA SATISFACER SUS NECESIDADES
Los adelantos de la ciencia y
la técnica deben lograr un aumento de la productividad y del trabajo. Esto debe
permitir un bienestar y una riqueza social que no signifiquen un aumento del
esfuerzo de los hombres por lograrlos.
Para ello las máquinas y los
diversos sistemas de automatización de los procesos productivos en las
fábricas, las minas, el campo, deben liberar al hombre del trabajo pesado,
monótono y sin sentido. De este modo los hombres podrán dedicar una parte
mínima de su tiempo a las labores ingratas, empleando la mayor parte del tiempo
en actividades creativas del más diverso tipo, ya sea dentro de la producción o
fuera de ella.
LA DESAPARICIÓN DE LA DIVISIÓN
ENTRE EL TRABAJO MANUAL E INTELECTUAL Y ENTRE DIFERENTES ESPECIALIDADES
En el comunismo, el trabajo
productivo, realizado fundamentalmente por las máquinas, transformará las
funciones del trabajador colectivo en un conjunto de hombre que controla y
dirige la producción.
Todos los trabajadores tendrán
la educación y la instrucción necesarias para realizar fundamentalmente labores
intelectuales de dirección y control que no están separadas de su actividad
manual. Por esta misma razón, los hombres no estarán amarrados a una sola
especialidad, y, por lo tanto, las funciones que desarrollen en el trabajo
podrán variar: existirá la posibilidad de que cada trabajador ocupe lugares
distintos dentro del trabajo colectivo: durante un tiempo podrá estar a cargo
de una máquina; durante otro, a cargo de todo el proceso de producción. En este
sentido los hombres serán hombres completos, capaces de hacerlo todo, de
orientarse en todo el sistema de producción, de comprenderlo en su conjunto y,
por lo tanto, de contribuir a su desarrollo y perfeccionamiento con su propia
iniciativa.
LA DESAPARICIÓN DE LA
CONTRADICCIÓN ENTRE EL CAMPO Y LA CIUDAD.
Para que los hombres puedan
realmente elegir su actividad y contribuir a la producción en su conjunto, la
forma y las condiciones del trabajo de la industria y de la agricultura deben
ser semejantes. Esto significa que la producción agrícola, que ha estado
atrasada con respecto a la producción industrial, deberá tener un desarrollo
igual al resto de la actividad productiva de la sociedad.
Para esta transformación es
necesario introducir la ciencia y la técnica en los métodos y procesos de
producción agrícola. Es necesario destruir el aislamiento de los trabajadores
agrícolas y establecer las mismas condiciones de vida en toda la sociedad: que
todos los hombres tengan educación, salud, cultura, recreación, etc.
Sólo de esta manera el trabajo
de toda la sociedad será un trabajo con iguales posibilidades de desarrollo de
las potencialidades personales y sociales.
EL PRINCIPIO: “DE CADA UNO
SEGÚN SU CAPACIDAD Y A CADA UNO SEGÚN SU NECESIDAD”
En páginas anteriores veíamos
cómo y por qué, en el socialismo, el hombre recibe de la sociedad una parte de
las riquezas producidas, según el tipo y calidad del trabajo que él ejecuta.
Veíamos también que esto producía necesariamente una desigualdad en los
ingresos, pero que ella debía irse eliminando a medida que se avanzaba hacia el
comunismo. Esto no podía ser de otro modo mientras los bienes fueran todavía
escasos y los hombres mantuvieran en mayor o menor medida una mentalidad
capitalista.
En la sociedad comunista, en
cambio, cada hombre elige libremente el trabajo que desarrollará y entrega a la
sociedad según su capacidad, obteniendo de la sociedad lo que necesita para
vivir. Los bienes pertenecen a un fondo común, del cual cada persona retira lo
que le hace falta. Así se cumple la verdadera igualdad social, ya que se toman
en cuenta las diferencias reales que existen entre los hombres.
No todas las personas pueden
contribuir de la misma manera ni en la misma cantidad al trabajo social, porque
no todos tienen la misma capacidad de trabajo. Por otra parte, sus necesidades
son distintas en cada caso.
Una persona que prefiere vivir
en la ciudad, por ejemplo, necesita determinados bienes y usa distintas
cantidades de ciertos bienes, en relación a otra que prefiere vivir cerca de la
naturaleza. Es evidente que sus necesidades no están relacionadas con lo que
cada uno aporta a la sociedad.
Al no tener una medida, el
trabajo deja de ser regulado por la ley del valor y los productos del trabajo
no se distribuyen a través de la compraventa en el mercado, sino que pasan a
integrar un fondo común social, del cual cada persona retira lo que necesita.
Desaparece así la necesidad del dinero y se podrá usar un sistema de bonos que
permita la contabilidad social para hacer que lo que produce la sociedad esté
de acuerdo al consumo de la población.
En el comunismo desaparece el
egoísmo de los hombres. Esto no es una característica de los hombres como
tales, sino un resultado de las condiciones en que los hombres viven, como son
las condiciones que existen en el capitalismo: la lucha individual de unos
hombres contra otros por lograr suficientes bienes para vivir. En cambio, las
relaciones de colaboración en las que los hombres producen en el comunismo, y
la abundancia que resulta de ello, hacen que a nadie se le ocurra acaparar
bienes para sí.
El comunismo es la igualdad en
la abundancia y no la igualdad en la miseria, como plantean los reaccionarios.
LA DESAPARICIÓN DEL ESTADO Y
DE LAS CLASES SOCIALES.
Ya veíamos en la primera parte
de este cuaderno que la dictadura del proletariado se caracterizaba por ser una
democracia para la gran masa del pueblo, apareciendo como una dictadura sólo
para aquellos pequeños grupos a los que habría que someter.
Este nuevo tipo de Estado
tenía como función principal la de dirigir la construcción de la nueva
sociedad, impidiendo que las clases y grupos que se oponen a ella logren
detener su avance. A medida que estas clases y grupos van desapareciendo y a
medida que se van consolidando las bases materiales y culturales de la nueva
sociedad, el Estado va desapareciendo, va extinguiéndose de a poco, hasta dejar
de ser un Estado propiamente tal en sentido marxista, es decir, un aparato de
dominación de una clase sobre otra, para transformarse en un aparato
“administrador de cosas”
“Cuando ya no exista ninguna
clase social a la que haya que mantener sometida; cuando desaparezcan, junto
con la dominación de clase, junto con la lucha por la existencia individual
producida por la actual anarquía de la producción, los choques y los excesos
que resultan de esto, no habrá ya nada que reprimir ni hará falta, por tanto,
una fuerza especial de represión que es el Estado”
A medida que la lucha por la
existencia es reemplazada por la abundancia y el bienestar general, a medida
que los hombres toman en sus manos la producción, a medida que adquieren
disciplina y conciencia social, “la intervención de la autoridad del Estado en
las relaciones sociales estará de más en un campo tras otro de la vida social y
dejará de existir por sí misma”
Esta desaparición o extinción
del Estado es, por lo tanto, un proceso que resulta de determinadas condiciones
que se van estableciendo en el desarrollo del socialismo. El Estado deja de
existir en el comunismo porque ya no es necesario.
-Pero ¿cómo se organiza
entonces la sociedad?
Lo que se extingue son todos
aquellos aparatos que ejercen control, que imponen disciplina y que llevan a
cabo la violencia en caso de resistencia de alguna clase o grupo social. Pero
se mantienen y desarrollan aquellos aparatos a través de los cuales el pueblo
ejerce funciones de administración y planificación de la economía y de la vida
social, tanto a nivel local como general. “El gobierno sobre las personas es sustituido
por la administración de las cosas y los procesos de producción”
Libres de la necesidad y de la
opresión, los hombres en el comunismo harán que la sociedad cumpla con los
deseos de todos los hombres. El conocimiento científico de ella, el dominio de
las fuerzas productivas y sociales y la participación de todos los hombres en
la dirección de la sociedad, hacen que esto sea posible.
En el comunismo los hombres
serán dueños de hacer que el futuro de la humanidad corresponda a lo que ellos
quieran: planificación en forma libre y consciente la historia hacia adelante.
CONCLUSIÓN
Para terminar, después de
haber definido lo que entendemos por socialismo y comunismo y el carácter que
debe tener el Estado para cumplir las transformaciones revolucionarias que
permitan suprimir al capitalismo y avanzar hacia el comunismo, debemos insistir
en que no es posible, como piensan algunos, construir la sociedad comunista sin
pasar por un período en que exista un Estado fuerte en manos del proletariado y
sus aliados, dispuesto a someter a todos los que se opongan a avanzar hacia la
supresión total de la explotación del hombre por el hombre.
Negar esto es plantear
soluciones utópicas, pensar que el Estado cumple funciones neutras, por encima
de las clases, porque es sólo un órgano administrador de cosas. Quienes hacen
estos planteamientos parecen no ver que necesariamente los dueños del capital
se opondrán al traspaso de las empresas a manos de los trabajadores y que
usaran, entre otras cosas, precisamente los mecanismos del Estado que todavía
estén en sus manos para hacerlo.
RESUMEN
Hemos estudiado cuáles son las
dos etapas del modo de producción comunista. Vimos que la etapa inferior o
socialismo era un período de transición entre el capitalismo y el comunismo
porque en él se construía la base política, material y social de la nueva sociedad.
En lo político, el Estado burgués era sustituido por un tipo especial de
Estado: la dictadura del proletariado, cuya tarea era conducir el proceso hasta
la desaparición completa de las clases sociales, y a medida que esto se iba
cumpliendo, él mismo iba desapareciendo o extinguiéndose como Estado. En lo
económico, el paso de la propiedad privada capitalista de los medios de
producción a la propiedad social de ellos permitía ir reemplazando las
relaciones de explotación por las nuevas relaciones de colaboración recíproca.
Esto liberaba a su vez a las fuerzas productivas que comenzaban a adquirir un
gran desarrollo.
En lo social, el control
directo del pueblo de las funciones productivas y administrativas de la
sociedad se hacía cada vez mayor a medida que los trabajadores se capacitaban
en la práctica y por medio de su amplio acceso a la educación y la cultura. En
todo este período de construcción de la nueva sociedad se aplicaba el principio
socialista: “A cada uno según su trabajo”
Analizamos a continuación la
etapa superior de la sociedad comunista o comunismo, comenzando por analizar
cuáles eran las condiciones necesarias para su implantación. Luego vimos cuáles
eran los rasgos generales de esa etapa, que se desprendían de la base política,
material y social ya plenamente lograda. Las relaciones de colaboración
recíproca se establecían en toda la producción social y el bienestar y la
abundancia se harán generales a toda la sociedad.
El trabajo dejaba de ser un
medio de subsistencia y pasaba a ser un medio de desarrollo creativo, tanto del
individuo como de la sociedad en su conjunto. Con ello se transformaban por
completo la vida social y la visión del mundo de los hombres. Se establecía el
principio comunista: “De cada uno según sus capacidades, a cada uno según sus
necesidades”. Por último, analizábamos cómo desaparecía o se extinguía el
Estado que había surgido en el socialismo, porque en esta etapa comunista la
ausencia de clases sociales, la elevada conciencia social lograda y la
participación de todos los hombres en el manejo de la sociedad, lo hacían
innecesario.